Túmulos funerarios Íberos en Andilla, orientaciones astronómicas

Conjunto funerario Carnoso II
El estudio que presento versa sobre una parte de la cultura íbera referida a los enterramientos. La bibliografía sobre estos pueblos es muy abundante y el lector podrá encontrar numerosos textos que los describen en profundidad. A modo de introducción incluyo algunas notas sobre los mismos.

Se conoce como Íberos a los pueblos que habitaban el litoral mediterráneo de la península al menos desde el siglo VI a.n.e hasta el siglo III de n.e., para griegos y romanos el nexo común de todos estos pueblos era la lengua, aunque son muchos los elementos culturales que comparten. Los numerosos estudios llevados a cabo nos muestran un elevado nivel desarrollo en la fabricación de elementos cerámicos, fundamentalmente elementos de conservación y transporte como ánforas y urnas, también de cocina, ollas, platos o pequeñas vasijas caliciformes para ungüentos y rituales.
También desarrollaron un sistema de escritura, que en ocasiones plasmaban sobre finas láminas de plomo. El litoral Mediterráneo estuvo habitado por numerosos poblados íberos sus asentamientos se extendían hacia el interior de la península especialmente por los cursos de los ríos Ebro y Segura.
Una de las características de los grandes asentamientos era su ubicación, siempre se elegía la cima de un monte, cerro o colina, un lugar elevado desde el que se pudiera otear el horizonte, seguramente por razones defensivas. Ejemplos bien conocidos son Arse (Sagunto), Bastida de les Alcusses (Moixent), Puntal dels Llops (Olocau), Tos Pelat (Moncada), Edeta (Lliria).
En el término municipal de Andilla encontramos el conjunto denominado El Carnoso, que comprende tres yacimientos diferenciados aunque a poca distancia. Carnoso I es una pequeña aldea amurallada situada en la parte alta de un cerro, Carnoso II es una necrópolis que estuvo en funcionamiento durante el S. V a.n.e. y Carnoso III es un edificio singular que aun no ha sido excavado y no se conoce su funcionalidad.
Este estudio se refiere a la necrópolis conocida como Carnoso II, sobre dos túmulos que han sido excavados y musealizados, y en concreto a sus orientaciones. Un estudio completo del mismo ha sido publicado con el título de: La Necrópolis Ibérica de El Carnoso por Ana Sabater, Juan J. Ruiz y José M. Burriel en la revista Saguntum, en el cual he podido exponer mi tesis sobre la orientación de los túmulos.

 

Modelos de orientaciones
Las orientaciones en este tipo de estructuras suelen hacer referencia a uno de estos tres esquemas: orientación local, referida al entorno, elementos del paisaje, elevaciones con significados rituales u otras. Orientación geográfica, referida a los puntos cardinales, la más habitual es la orientación este-oeste. En la época que tratamos el oriente / este era el punto cardinal por excelencia, de ahí persiste nuestro concepto de orientación, orientar, orientado y sus derivados.

Orientaciones astronómicas significativas referidas al Sol

Por último la orientación astronómica, en la cual las líneas principales del elemento siguen una pauta obtenida de las posiciones o movimientos de los astros, fundamentalmente el sol, en concreto hacia las posiciones del Sol en el orto y ocaso en los solsticios, en los equinoccios, si bien estos coinciden con las direcciones este y oeste, el punto medio entre ortos u ocasos en los solsticios también puede ser utilizado. En ocasiones la luna y también pueden referirse a estrellas o planetas, en especial Venus.
El presente estudio sobre la orientación de los túmulos describe la forma en la que se han determinado estas direcciones, el cálculo de los ortos y ocasos solares, el estudio del paisaje circundante, y una hipótesis sobre los motivos que pudieron llevar a sus con
structores a utilizar esta orientación y no otra.


Descripción de los túmulos
Se conocen cuatro túmulos en el conjunto funerario Carnoso II, el estudio se basa en dos de ellos que se encuentran mejor conservados y las medidas son más fidedignas.
Ambos túmulos son cuadrangulares, el de mayor tamaño, el número 1, tiene dos lados opuestos de 3,07 y 3,13 metros y los otros dos de 3,20 y 3,25. Pese a no ser iguales los lados las diferencias son pequeñas y se pueden considerar los lados paralelos dos a dos. El grosor de los muros es diferente siendo el que está orientado al noroeste el más grueso de 0,65 metros de anchura. La altura total del elemento se estima entre 0,9 y 1 metro, debía ser a doble altura. Se considera que se trata de una tumba principesca, que sería construida para algún miembro relevante del poblado. En su interior debía encontrarse la urna que contendría las cenizas y seguramente algún objeto de su ajuar. Ambas tumbas fueron expoliadas, se supone que en la edad media, por lo que no se ha encontrado elementos del ajuar.

Túmulo 1 un promontorio cuadrangular con doble nivel en su cubierta. Las orientaciones se obtienen mediante una brújula electrónica que incorpora un visor óptico para mejorar la alineación.

El segundo túmulo es algo más modesto, también es cuadrangular sus lados tienen 2,5 metros de lado y sus muros tienen espesores ente 0,2 y 0,6 metros. Se estima que su altura sería de 0,8 metros a un solo nivel. En su interior se ubicaría la urna con las cenizas y objetos de ajuar. Al igual que la otra también fue expoliada. Algunos objetos han sido hallados en el exterior de los túmulos.

Túmulo 2, también cuadrangular algo más pequeño y la cubierta superior es plana.

Método de obtención de datos
Los datos se han recopilado directamente sobre el yacimiento. Para obtener las orientaciones de los túmulos de El Carnoso II he tomado como línea principal la que sigue el lado sur de los mismos. El estado de conservación de la base es aceptable para la medida del acimut del mismo.
La situación de los diferentes elementos del paisaje o posiciones astronómicas se determina mediante dos ángulos, el acimut y la altura. Acimut es el ángulo horizontal, en este caso medido desde el Norte en el sentido de las agujas del reloj: norte, este, sur, oeste. La altura es el ángulo vertical medido desde el horizonte hasta el punto en cuestión. Para determinar el acimut se ha empleado una brújula electrónica cuya precisión es de  0,5º, suficiente para el propósito de la investigación. Las alturas se han medido con un klinómetro con precisión de ± 0,2º. El conjunto klinómetro y brújula está unido a un anteojo con retículo que ha servido para determinar con mayor precisión la orientación de algunos elementos del paisaje. Todo el conjunto se monta sobre un trípode apropiado. Con el fin de contrastar la bondad de las medidas, se han tomado las direcciones a diferentes puntos geográficos fácilmente identificables en la cartografía; posteriormente las coordenadas de estos puntos han sido obtenidas a través de la información Web publicada en el visor CITMA de la Generalitat Valenciana. Las verificaciones efectuadas confirman que los errores en las direcciones obtenidas por la brújula son inferiores a un grado.
La variación de la declinación magnética se ha tomado del programa de cálculo de la misma, que el Instituto Geográfico Nacional pone a disposición de los usuarios a través de su sitio Web. Para las coordenadas y fecha del estudio es de 0º 23' oeste.

Túmulo 1, es algo más grande y se ha reconstruido con una elevación central también cuadrada. Túmulo 2, es algo más pequeño y la parte superior es plana.


Resultados obtenidos
Con el método descrito y aplicadas las correcciones correspondientes se obtiene que el acimut del lado sur del túmulo 1 es de 290º. El acimut del mismo lado sur del túmulo 2, es de 291º. La situación de ambos túmulos es tal que la linea que une sus centros es este oeste.
La dirección al poblado Íbero Carnoso I es acimut = 357º.
El acimut del yacimiento Carnoso III (aun por estudiar) es de 280º y su elevación 2,6º.
En el yacimiento investigado la puesta de sol se produce por encima del Cerro Simón, una montaña, cuya cima es alargada y ligeramente descendente hacia el norte, la altura es bastante superior a la que se encuentran los encachados. Para hallar el punto exacto por el que se pone el sol es necesario confeccionar el perfil de la cima, para ello se han obtenido una serie de puntos utilizando el equipo ya descrito, obteniendo que la altura del sol en el ocaso es de 8,5º.

Cálculo astronómico
Para calcular el acimut del ocaso solar se ha empleado la fórmula derivada de la transformación de coordenadas ASTRONOMÍA FUNDAMENTAL PUV 2005 p:82 (Vicent J. Martínez y otros)

Es conveniente precisar que el movimiento que con más amplitud modifica las coordenadas de los astros a lo largo del tiempo es la Precesión de los Equinoccios, y que esta no afecta a las direcciones de salida y puesta del Sol. Tanto el orto y ocaso del sol como el de la Luna, solo se ve afectado por la inclinación de la eclíptica. Esta inclinación varía con el tiempo, su valor es pequeño en un lapso de 2.500 años, aun así se ha calculado empleando el método incluido en CURSO DE ASTRONOMÍA GENERAL, MIR 1987 p:37 (PI Bakunin y otros) obteniendo que en este plazo se ha reducido en 17,5 minutos de arco. Con estos datos se ha calculado el acimut del Sol al ponerse por encima del Cerro Simón y se ha obtenido un valor de 293,5º. La posición se ha señalado a la imagen situando el punto por el que se pone el sol el día del solsticio de verano.

Imagen del Cerro Simón con los dos túmulos en primer término. Sobre la loma se han señalado las orientaciones T1, T2 correspondientes a los túmulos y SV el ocaso del sol en el solsticio de verano.

Exposición
Es significativo que los dos túmulos tienen la misma orientación, con una pequeña diferencia entre ellos, del orden de un grado, lo que nos hace pensar que las orientaciones de ambos no son aleatorias y tenían un valor en si mismas. También es destacable que la línea que une los centros de ambos túmulos sigue la dirección Este-Oeste. Analizado el entorno vemos que la dirección desde los túmulos hacia el poblado Carnoso I es 357º, prácticamente al norte. Podría haber sido esta la dirección deseada, pero ni los laterales ni las diagonales siguen esa dirección, que por otra parte hubiese sido muy sencilla de realizar.
La línea de la parte superior de la loma en la que se encuentran los túmulos, que separa ambas vertientes sigue la dirección E-O, por lo que tampoco parece que se pretendiesen alinear con dicha dirección. Esta hubiese sido la disposición más sencilla, ambos túmulos alineados entre sí, en la parte más alta de la loma, además de ser la orientación geográfica más habitual, este-oeste, y que como ya se mencionó no es el caso.
La orientación astronómica parece la correcta, sobre esta cuestión cabrían los siguientes comentarios. La vida en las sociedades a las que nos referimos debía estar en gran armonía con la naturaleza, su vida cotidiana estaría marcada por el Sol, su salida o puesta debía ser objeto de observación muy frecuente, si no diaria. La regularidad de los ciclos astronómicos no tiene parangón con ningún otro, la sucesión de día y noche, las fases de la Luna, y los puntos de orto y ocaso del sol, son muy evidentes para no darse cuenta de los ciclos que se suceden. Los cambios de tiempo, temperaturas u otros fenómenos atmosféricos presentan grandes variaciones temporales, por lo que no pueden ser tomados como patrones de tiempo. La agricultura, precisa conocer los ciclos estacionales, pero también la vida social, por sencilla que fuese necesitaría algún patrón de repetición temporal. Para ejercer el poder sería importante demostrar algún conocimiento especial, por que no sobre los movimientos principales del Sol y la Luna.
Entre los posibles marcadores de tiempo, la determinación de la posición de los ortos y ocasos del sol en los solsticios no es la más complicada, basta con seguirlos para tomar algunas referencias sobre el paisaje relativas a las direcciones por las que se producen. La forma más simple de determinar los equinoccios, o el punto medio entre solsticios requiere haber determinado primero estos, de donde se derivan los puntos este y oeste.
La orientación hacia el orto del solsticio de invierno es habitual en la mayoría de las tumbas de la necrópolis fenopúnica de Baria (Belmonte 1.999). El mismo esquema se presenta en la necrópolis arcaica de Útica S VII a.n.e. (Esteban 2002).
Aproximadamente la misma dirección del orto en el solsticio de invierno, en sentido opuesto, indica el ocaso en el solsticio de verano. La posibilidad, que creo más acertada, sería que la orientación estuviese referida al ocaso solar en el solsticio de verano.

Conclusiones
Resulta interesante intentar responder a la pregunta: ¿Para qué se construye un túmulo funerario? De forma genérica podríamos contestar “en su memoria”, pero esta afirmación, que a buen seguro es correcta puede desglosarse en otras más concisas. Al menos pero podemos citar las siguientes: Conocer el lugar exacto donde reposan los restos mortales. Preservar los restos junto con el ajuar con el que sería enterrado. Tener un lugar concreto en el que realizar una ofrenda. Demostrar la posición social del difunto. Para las tres primeras respuestas valdría una tumba mucho más modesta, la cuarta exige algo más. Un túmulo como el que nos ocupa debía ser un lujo suntuario sólo al alcance de unos pocos individuos, que demostraría su posición social incluso después de su muerte. Creo que se puede afirmar que una construcción de este tipo, únicamente estaba al alcance de la clase dirigente.
La edificación es por demás sencilla, un cuadrado bien trazado en uno de los túmulos y con una sobre elevación el otro, seguramente la ubicación y la orientación forma parte indivisa con la construcción. Para la ubicación se eligió la cima de un monte, que sin ser el más elevado de la zona tiene una posición dominante sobre el entorno, especialmente hacia el norte, este y sur. La orientación también debe ser relevante, de hecho ambos túmulos tienen la misma disposición, con una diferencia entre ellos de un grado, lo que nos invita a creer que la orientación no se hace al azar, y que tiene gran importancia. Cabría afirmar que la orientación forma parte de la construcción. Una persona que sitúe en el lado apropiado tendrá delante de si al túmulo y al fondo, en la misma dirección vería ponerse el sol el día del solsticio de verano. Parece que hay una buena concordancia, entre la muerte y el ocaso del Sol.
También es significativo que el encachado 2, que por estar a menor altura induce pensar que su construcción fue posterior, se aproxima más a la dirección del ocaso.
La orientación de ambos túmulos no está dirigida, ni en sus diagonales ni en sus laterales, hacia el poblado, ni sigue la orientación de la elevación en la que se encuentra. Tampoco sigue la orientación este oeste o la del orto en el solsticio de invierno. La orientación se dirige con buena precisión al ocaso en el solsticio de verano, y tras la exposición de los argumentos no cabe duda  que está fue la orientación elegida. Por último significar que los Íberos debían ser conocedores de las posiciones de los ortos y ocasos en los solsticios, y que tanto el orto como el ocaso tendrían un sentido definido. Esto nos lleva a pensar que debían tener si quiera elementales conocimientos astronómicos lo cual les equipara con otros pueblos contemporáneos.

Agradecimientos
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Josep Burriel y a Juan José Ruiz  por dejarme participar en los trabajos que realizan sobre yacimientos ibéricos y por las numerosas charlas que hemos tenido al respecto, y que tan instructivas han sido para mi.



BIBLIOGRAFÍA
Ana Sabater, Juan J. Ruiz, Josep M. Burriel, Matías Galvo. La Necrópolis Ibérica de El Carnoso, Andilla (La Serranía Valencia). Saguntum (PALV) 48, 9 / 2016.

José Burriel y otros. El plomo escrito del Tos Pelat. Paleohispánica 11 (2011). pp 191 – 224.


César Esteban. Elementos Astronómicos en el Mundo Religioso y Funerario Ibérico. Trabajos de prehistoria 59, 2002/2 pp 81 a 100.